La ruta de las nueve ermitas de Santa Orosia fue el espléndido paraje por el que transcurrió el pasado sábado la tradicional Excursión de Primavera organizada por el Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC. Bajo unas temperaturas veraniegas -aunque el solsticio de verano aún no haya llegado- un total de 40 excursionistas transitaron por las estribaciones del Monte Oturia bajo la guía científica de los investigadores del IPE Daniel Gómez, José María García (Profesor Ad Honorem), y Federico Fillat (jubilado).

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Fase de ascenso al santuario de Santa Orosia

La travesía, de 12,1 kilómetros, sirvió para contemplar el paisaje submediterráneo propio de la zona y las especies vegetales que allí habitan. El desarrollo de los bosques mixtos con haya y abeto en la umbría y los cambios en el paisaje fruto de la colonización humana fueron los tópicos protagonistas del recorrido científico.

La ruta comenzó a las 10.30 de la mañana en la entrada al camino desde Satué. Desde ahí, los participantes salvaron durante 4 horas un desnivel positivo de 730 metros, escalando el piso forestal bajo el abrigo de la sombra y sorteando un terreno pedregoso en el que los bastones de trekking tuvieron que ser empleados a fondo. El final del camino mereció la pena: tras atravesar los prados llenos de erizones (Echinospartum horridum), el grupo se reunificó en el santuario de Santa Orosia, primer punto de interés de la ruta de las nueve ermitas y lugar de reunión cada 25 de junio de la Romería que rinde culto a esta Santa.

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Desde ahí, y tras reponer fuerzas, los excursionistas se encaminaron a la cruz de Santa Orosia, desde cuyas alturas se pudo observar Monte Perdido, la peña Oroel y el extenso valle en el que se sitúa Sabiñánigo.

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Vistas desde la cruz de Santa Orosia

Posteriormente, comenzó la bajada -camino a Yebra de Basa- y los asistentes empezaron a disfrutar de la belleza de cada una de las nueve ermitas, algunas de ellas incrustadas en la misma roca de la montaña (como las de San Cornelio y la Cueva, escondidas bajo la impresionante cascada del Chorro). Fue un descenso de otras 2 horas, dificultado por los rayos del Sol aunque amenizado por las píldoras sobre la historia de este viacrucis proporcionadas por Daniel Gómez.

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Una de las nueve ermitas de la travesía

Al llegar a Yebra de Basa, los componentes de la expedición aún tuvieron tiempo de disfrutar de un refrigerio antes de regresar a Zaragoza, desde donde había partido el autobús a primera hora de la mañana.

Tras una aceptación general del recorrido y del valor del camino científico, la próxima excursión del IPE se emplaza ahora a octubre, mes en el que se realizará la excursión de Otoño a un entorno aún por determinar.