Un estudio pluridisciplinar coordinado por el Instituto Pirenaico de Ecología, uno de los centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Aragón, y con la participación de la Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental, el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón, ha analizado el contenido de diferentes contaminantes en suelos del entorno del vertedero de Bailín (Sabiñánigo, Huesca), investigando, además, los efectos sobre la fauna del suelo –bacterias y lombrices- y el potencial papel de estas últimas en la descontaminación de suelos.

Los resultados muestran que los suelos más contaminados afectan al metabolismo de la comunidad bacteriana, reduciendo su capacidad de degradar las sustancias de las que se alimentan. Esos mismos suelos son capaces de producir la muerte de las lombrices en plazos muy cortos de tiempo.

Sin embargo, en suelos con menor carga contaminante, se observó que la actividad de las lombrices facilita la extracción –el lavado- de residuos de la fabricación del lindano, reduciendo, además, la toxicidad de los suelos. Esta toxicidad se midió como la capacidad de producir disrupción endocrina. El estudio será publicado en los próximos días en la revista internacional Ecotoxicology and Environmental Safety, especializada en trabajos sobre las interacciones entre productos químicos y organismos en el medio ambiente.

“El objetivo del estudio ha sido, por un lado, analizar la presencia de diferentes compuestos químicos, residuales de la producción de lindano, en los suelos del entorno del vertedero; por otro evaluar diferentes respuestas de organismos clave en el funcionamiento ecológico de los suelos, como son las comunidades microbianas y las lombrices”, según explica el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC y coordinador del estudio, Enrique Navarro. El interés de este trabajo radica en que “hemos demostrado que los suelos contienen sustancias capaces de alterar el funcionamiento ecológico de los mismos, alterando el funcionamiento de la comunidad bacteriana y expulsando a organismos clave como son las lombrices. Además hemos detectado en estos mismos suelos la presencia de sustancias –o mezclas- capaces de provocar disrupción hormonal”, señala Navarro. La disrupción hormonal, sería la capacidad de determinadas sustancias para interferir en los procesos fisiológicos controlados por las hormonas.

En este estudio se han utilizado modelos celulares animales y humanos, habiéndose detectado efectos de alteración hormonal en ambos tipos. En detalle, las muestras de suelo que presentaban las concentraciones más altas de ε-HCH, 2,4,6- triclorofenol, pentaclorobenceno y γ-HCH eran extremadamente tóxicas para las lombrices de tierra a corto plazo, causando la muerte de casi la mitad de los individuos. Además, estos suelos inhibieron el metabolismo de la comunidad microbiana (medida utilizando Biolog ECO MicroPlates).

Estas muestras altamente contaminadas contenían sustancias capaces de activar mecanismos de detoxificación celular, medidos como actividades EROD y BFCOD (lo que indica la presencia de compuestos similares a las dioxinas); así como compuestos capaces de producir disrupción endocrina, evaluada como (anti-) estrogénicas, (anti-) androgénicas y (anti-) tiroidea. En cuanto al papel de las lombrices como herramientas para la restauración de suelos, se comprobó que tras unos pocos días de actividad de estos organismos, incrementaron la extracción de isómeros de lindano, facilitando la biodegradación de compuestos organoclorados y reduciendo la capacidad de provocar alteraciones endocrinas en suelos que presentaban un nivel de contaminación bajo o medio. Estos trabajos se realizaron en microcosmos –pequeños contenedores plásticos donde se simulaban diferentes tipos de suelos- en las instalaciones del Instituto Pirenaico de Ecología.

lombrices “Estos resultados, nos informan acerca del potencial efecto como disruptores hormonales de mezclas de compuestos químicos, y abren la vía a incorporar las lombrices como herramienta en la descontaminación de suelos contaminados con mezclas tan complejas y peligrosas de residuos orgánicos”, concluye Navarro.

Enlace al artículo: http://dx.doi.org/10.1016/j.ecoenv.2017.07.070