Los mamíferos del IPE participan en actividades de educación ambiental en Huesca

Durante todo el mes de octubre, tiene lugar en Huesca el programa ‘Otoño Natural’, un proyecto de sensibilización y educación ambiental organizado por la Diputación de Huesca y el Ayuntamiento de la capital oscense que busca divulgar el patrimonio natural y cultural de la provincia. El Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC (IPE) participa este año mediante el préstamo de ejemplares de su colección de Mamíferos, expuestos en el Aula Verde Berta Cáceres, situada en el Parque Miguel Servet.

El programa ‘Otoño Natural’ se compone de una serie de actividades dirigidas a centros educativos y público general, y divididas en semanas temáticas: ‘Parques, zonas verdes y espacios naturales de Huesca’; ‘Biodiversidad oscense: mamíferos y aves urbanas’; y ‘Uso sin abuso de los recursos naturales y compostaje’.

Los participantes podrán disfrutar durante todo el mes de recorridos guiados por distintos lugares oscenses, así como de talleres de mamíferos, compostaje, uso eficiente de energía y agua, o anillamiento de aves. Las actividades se realizan por medio de la empresa de educación ambiental Ticodroma.

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Ejemplares de la colección de Mamíferos del IPE-CSIC expuestos en el Aula Verde Berta Cáceres de Huesca.


‘Palmo a palmo’

El IPE-CSIC también ha colaborado recientemente con el programa ‘Palmo a palmo’, promovido por el Área de Desarrollo de la Comarca de la Hoya de Huesca. Las actividades, destinadas a conocer las aves, la geología y los mamíferos del entorno de los Mallos de Riglos, fueron desarrolladas por la empresa GeoPirene en el Centro de Interpretación de Aves Arcoz (Riglos) durante el pasado mes de septiembre.

El investigador del IPE-CSIC Ricardo García González, especialista en mamíferos pirenaicos, impartió la charla ‘El bucardo y las cabras monteses en los Pirineos: historia, extinción, (re)introducciones y futuro’. El programa contó, asimismo, con una selección de ejemplares de la colección de Mamíferos del Instituto Pirenaico de Ecología, que fueron expuestos durante las jornadas.

El IES Domingo Miral acoge la exposición ‘¿Hay Alguna Científica en la Sala?’

La exposición ‘¿Hay Alguna Científica en la Sala?‘, producida por la Comisión de Divulgación del Instituto Pirenaico de Ecología, llega mañana y hasta el 23 de octubre al IES Domingo Miral de Jaca. Una cita especial, ya que dicho colegio fue la sede del centro de investigación antes de la apertura del nuevo edificio en 2012. De esta forma, esta muestra orientada a despertar vocaciones científicas y conciencia de género en el alumnado de Secundaria celebra en el lugar propicio el inicio del año del 75 aniversario del IPE-CSIC.

La exposición terminará en este IES su periplo por la provincia de Huesca. En verano, estuvo en la propia sede del IPE-CSIC y en septiembre se ha trasladado al IES Martínez Vargas de Barbastro, en donde ha sido visitada por alrededor de 260 alumnos.

En ‘¿Hay Alguna Científica en la Sala?’, las protagonistas son las propias mujeres del IPE-CSIC, que cuentan de forma accesible cuál es la investigación en el centro. De esta forma, los alumnos adquieren conceptos relacionados con el Cambio Global a la par que contextualizan el papel de la mujer en la Ciencia actual.

Hasta el momento, y desde su puesta en marcha en marzo de este año, la exposición ya ha sido vista por alrededor de 1.800 estudiantes. De cara al final del 2017 y 2018, seguirá su recorrido por los institutos aragoneses y se expondrá para el público general en el Centro de Historias, febrero.

Sondeo pionero en el glaciar de Monte Perdido

Un equipo de científicos del Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC viaja este fin de semana al entorno del glaciar de Monte Perdido para acometer sobre su superficie un trabajo pionero en España: extraer una columna de hielo con la que investigar el cambio climático. El objetivo principal es conocer qué edad tiene este icónico glaciar y reconstruir el clima desde el momento de su formación. Nunca antes en la península ibérica se ha extraído un sondeo de hielo continental.

“Este registro de hielo nos podría confirmar la edad del glaciar y así saber si el periodo actual es el más cálido de los últimos miles de años”, afirma Ana Moreno Caballud, Científica Titular del IPE-CSIC que lidera este trabajo. En concreto, una de las sospechas que quiere confirmar o desmentir es que esta superficie ya desapareció en el Óptimo Climático Medieval, un periodo cálido de hace aproximadamente mil años. De esta forma, se podría poner en contexto el alcance del cambio climático presente: ¿los glaciares pirenaicos se encuentran en una fase de retroceso sin precedentes o ya hubo periodos anteriores que fueron más cálidos y secos que las últimas décadas?

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El glaciar de Monte Perdido es estudiado anualmente por el IPE-CSIC, aunque este año se realizará el primer sondeo

Lo cierto es que, según los últimos estudios también llevados a cabo en el IPE-CSIC por el investigador Juan Ignacio López-Moreno, el glaciar pierde una media de dos metros de espesor por año y su deshielo se está acelerando.

La extracción no está exenta de dificultad. El equipo utilizará un sondeador para obtener bloques de hielo de un metro a distintas profundidades, sobre la misma columna. De esta forma, se aspira a montar un registro de 10 a 15 metros de largo. Este logro sería clave para conocer el impacto del calentamiento global en el Pirineo. “Si logramos tener éxito en esta campaña, se abren las puertas a muchas investigaciones además de la nuestra: por ejemplo, sobre bacterias extremófilas (aquellas que viven en condiciones extremas, atrapadas en el hielo) o sobre metales contaminantes”, señala Moreno.

Un total de 17 personas forman la expedición que desde este domingo, y hasta el próximo miércoles, tomará el pulso al glaciar de Monte Perdido. El equipo del investigador Juan Ignacio López también radiografiará la superficie mediante el laser-scan, que permitirá una foto de alta resolución con la que se podrá observar cómo ha cambiado el volumen.

Este sondeo pionero se enmarca dentro de un ambicioso proyecto del programa EXPLORA, llamado ‘PaleoICE: ¿es el periodo actual el más cálido de los últimos milenios? Evidencias desde el hielo glaciar de los Pirineos‘. La datación del glaciar de Monte Perdido podría conocerse antes de final de año.

Un ejemplo de alelopatía en Aragón

El investigador predoctoral del IPE-CSIC Antonio I. Arroyo fue protagonista el martes 19 de una nueva sesión del ciclo de conferencias Las Charlas del IPE. El científico presentó su tesis doctoral, en la que ha indagado en el papel que juega la alelopatía en las comunidades vegetales de ambientes semiáridos de Aragón.

La alelopatía es un tipo de interacción negativa entre plantas al igual que la competencia, pero se diferencia de ésta última en que no implica una reducción de un recurso limitante (por ejemplo, el agua) sino que está mediada por la producción y liberación al medio de compuestos químicos, capaces de afectar a otras plantas en distintos estadios de su ciclo vital.

Arroyo ha estudiado durante cuatro años el caso de la especie alelopática Artemisia herba-alba Asso. Su planta modelo se trata de un caméfito aromático de escasa altura que se distribuye por toda la cuenca Mediterránea y que es particularmente abundante en las comunidades vegetales del sector central de la depresión del Ebro.

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Datando valores como la diversidad, la germinación o el crecimiento de las plantas y teniendo en cuenta factores como la aridez o los nutrientes del suelo, el investigador ha tratado de establecer cuál es la importancia de la alelopatía a la hora de configurar la organización de las comunidades vegetales semiáridas de la reserva ornitológica de “El Planerón” (Belchite) y en Castejón de Monegros.

Una de las principales conclusiones de su estudio expone que A. herba-alba no actúa como planta nodriza (no facilita la vida a otras plantas a su alrededor) debido a su actividad alelopática, sino que genera una repulsión de la biodiversidad.

 

Otro Teruel

Teruel es un municipio de algo menos de 10.000 habitantes y casi 500 km2 a  3º de latitud norte al pie de la cordillera central de los Andes, en Colombia. Sus 24 veredas se distribuyen entre 850 y 5.700 m de altitud sobre el nivel del mar. El viaje en coche desde Bogotá se hace en unas siete horas, después de descender 2000 m desde la capital hacia el sur, valle arriba del río Magdalena, el más caudaloso y uno de los más regulados del país después de la construcción de las presas de Betania y El Quimbo.

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En el recorrido se puede apreciar la gran diversidad paisajística de esta extensa nación, cuatro veces más extensa que España, y este gran estado, que inicia -no sin dificultades pero con determinación- un proceso de paz ejemplar. Desde las nubladas cumbres de las cordilleras andinas hasta el cauce del Magdalena, con 5000 m de desnivel, se aprecian nevados los robledales, el bosque lluvioso y el bosque seco tropical, desiertos con cactus, ríos torrenciales con fuertes pendientes y grandes bolos en sus cauces, y caudalosas quebradas, como antaño lo fue el mismo Magdalena antes de su artificial domesticación por las urgencias hidroeléctricas y las eclécticas autorizaciones ambientales.

Entrando en la parte alta del Magdalena, donde el maíz y los regados campos de arroz dejan hacia el occidente a la industrial Neiva, capital del Departamento, se inicia el recorrido por el ancho valle hasta las estribaciones de una pequeña sierra con nombres curiosos para estas latitudes: La Polonia, Armenia, Estambul y el mismo Teruel. Muy pocas personas en este recorrido han estado en Teruel, aunque saben que es bonito.

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Las aguas de color achocolatado de ríos y quebradas indican la torrencialidad de las lluvias. Todo lo hace más agradable al ascender desde los 400 metros de altitud del centro del valle hasta la sierrita en que se encuentra la localidad. La carretera a lo largo del río Pedernal, entre una frondosa vegetación de ribera y potreros pastados por vacas en el piedemonte serrano, es algo tortuosa, pues atraviesa varios macizos calcáreos. El recorrido, no obstante, se hace placentero, porque dejados atrás los calores tropicales un frescor serrano te sorprende agradablemente.

Allí, traspasados los primeros altos de la sierrita y las primeras canteras de piedra caliza, surge a poco más de 900 de altitud el pueblo de Teruel, extendido en barrios conectados por cuestas, pues se encuentra en un cerro seguido de cerros. Se observan grandes diferencias de disposición de sus calles por barrios y en la construcción de sus casas. Desordenadas las de la parte baja del pueblo, cerca de la quebrada, con casas bajas sencillas y con techo de chapa. Ordenadas en cuadras rectilíneas, construidas de bloque o ladrillo y bien pintadas las de alrededor de la plaza central del pueblo, típico zócalo cuadrado ajardinado con grandes ceibas, caracolíes, palmas y acacias.

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La gente de Teruel es amable y habladora. Al poco de conocerlos, te explican su historia reciente, plasmada en el mural de la plaza, que ilustra cómo se hizo la carretera que los conecta con la capital del Departamento a través de Palermo, primero a pico y pala y luego con maquinaria hasta finales del siglo pasado. También te cuentan cómo derruyeron la iglesia tan bonita hecha de arcilla y barro que se encontraba en la misma plaza. Que no les afectó mucho la guerrilla, aunque había; ni los narcos, porque se quedaban en la parte alta de la sierra por encima de los cafetales, a los cuales van a trabajar ahora parte de los habitantes del pueblo. En Teruel se produce un buen café, buena carne y leche, y se extrae piedra de cantería.

Celebran fiestas con gran alegría y bailes a finales de junio, cuando las mujeres lucen alegres vestidos y los hombres con camisa y pantalón blancos llevan pañuelo rojo al cuello. Agradable, muy agradable es visitar Teruel. Merece la pena conocerlo, así como a sus gentes. Teruel, Huila, Colombia. Aunque muy pocas personas sepan por qué en 1937 decidieron cambiar su nombre original, El Retiro, por el de Teruel.

Francisco A. Comín Sebastián

Christina Tague estrena el ‘nuevo curso’ de Las Charlas del IPE

La investigadora norteamericana Christina Tague (Universidad de Santa Bárbara, California) estrenó este miércoles 13 de septiembre la temporada de Las Charlas del IPE tras el verano. Con una conferencia titulada ‘Forests responses to drought, climate warming and fire – is there any role for density reduction?la científica ahondó en la relación entre hidroclima, incendios y dinámica de vegetación de los bosques. En concreto, trató sobre los procesos de talas controladas que ‘adelgazan’ la densidad arbórea de los mismos y que tienen consecuencias muy variadas en ese triángulo.

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Tague ha desarrollado el modelo hidroecológico RHESSys para la tarea de evaluar la respuesta de los bosques a las distintas estrategias de autotalas, dados distintos escenarios climáticos. La investigadora expuso, además, resultados concretos de su zona de estudio, el oeste de Estados Unidos.

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Al final de la charla, la científica enseñó un pedazo del proyecto ‘Entering Wildfire‘, hecho en colaboración con el artista estadounidense Ethan Turpin en California. Se trata de una iniciativa en la que el público puede vivir ‘desde dentro’ un incencio gracias a una experiencia virtual inmersiva que actualmente llevan por distintos centros de EEUU.

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Momento de la experiencia ‘Entering Wildfire’

¿Quiénes somos?

El Instituto Pirenaico de Ecología es un centro de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) integrado en el área de Recursos Naturales. Nació en 1942 y es el más antiguo de Aragón dentro de esta institución. El IPE posee dos sedes, una en Jaca y otra en Zaragoza, y tiene la peculiaridad añadida de ser el único cuya investigación se centra especialmente en la montaña.

A pesar de que los estudios que aquí se realizan están principalmente enfocados a estos ecosistemas en España y Europa, también se llevan a cabo proyectos dentro de otros contextos geográficos en lugares tan diversos como África y América.

El objetivo que persiguen nuestros investigadores es comprender el funcionamiento y la estructura de los sistemas terrestres así como los organismos que en ellos habitan. Para ello, consideramos los efectos que el cambio global -derivado de la variabilidad climática y las actividades humanas- tiene sobre dichos sistemas. Los conocimientos resultantes permiten desarrollar estrategias de conservación y gestión del medio natural.
La perspectiva histórica es importante para comprender cómo responden los ecosistemas, paisajes y sociedades al cambio global. Precisamente esto es clave en las investigaciones del centro: realizamos estudios a distintas escalas temporales que varían desde los ciclos glaciares e interglaciares del Cuaternario hasta la actualidad.
Esta estrategia integradora en ecología terrestre y cambio global hace del IPE-CSIC un instituto singular a nivel nacional.

Este blog surgió en 2015 a idea de la Comisión de Divulgación del centro y pretende presentar las actividades propias, investigaciones y temas de interés del centro de una manera accesible para todo el público.

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¡Bienvenidos!

¡HOLA!

Esta es la primera entrada en este Blog y nuestra primera experiencia en estos vericuetos.
El principal objetivo de este sitio es contaros nuestra experiencia -la primera- solicitando un proyecto de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).
Desde este momento queremos haceros partícipes de nuestros avatares. Si nos lo conceden (¡ojalá!) os iremos contando todas las actividades, trabajos, penas, alegrías, dolores de cabeza etc…
El proyecto se llama “¿Hay alguna científica en la sala?” y está dirigido a niños, y especialmente niñas, de Infantil y Primaria.
Bueno, por hoy ya vale.
Seguiremos y os contaremos quiénes somos, dónde estamos, a dónde vamos, de dónde venimos….